Parto humanizado
Publicado por joseadolforv en Marzo 3, 2008
El parto humanizado es el opuesto del parto medicalizado
por Ann Davenport*

Durante la década de los ochenta en los EE.UU. comenzó un fenómeno en la medicina que ha asustado a los negocios de los hospitales y a los de los médicos, y que ha causado cambios tan radicales como si fueran los efectos secundarios de un terremoto. Este fenómeno está recién comenzando en Chile, un país tan acostumbrado a los terremotos pero no tanto a los cambios en la forma de practicar la medicina. En los años ochenta, mientras la evidencia científica intentó tomar importancia en la práctica de la medicina – práctica que antes y por siglos ha estado basada en la personalidad del profesor de medicina, o de la experiencia empírica – los médicos estadounidenses fueron confrontados con demandas legales de las usuarias y de sus abogados. La práctica de la medicina basada anteriormente en la personalidad de un doctor Dios, porque lo que este decía no se cuestionaba, ahora y de repente, se inclinó hacia ¡una medicina basada en defenderse contra los abogados! Esta manera de practicar a la defensiva ha derrumbado la sólida fundación de la medicina basada en hábito.
Este fenómeno ocurrió paralelamente con investigaciones científicas alrededor del mundo, y con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que promovieron (y siguen promoviendo) la práctica de la medicina basada en la evidencia científica. Desafortunadamente para algunos, la evidencia también empezó de ser parte de la información disponible para todo el público vía el Internet, en todos los idiomas, y gratis. Así que cualquiera que sabe leer puede ver las recomendaciones de la OMS y darse cuenta si su médico practica esta medicina o no.
Tomemos un ejemplo de la OMS, recomendado desde su Conferencia Mundial en Fortaleza, Brasil en 1985, y basado en más que 15,000 estudios en un período de 15 años, con más de 10,000 mujeres, sobre la episiotomía. La evidencia dice que no debe ser practicada de rutina, ni siquiera en mujeres dando a luz por primera vez. Una episiotomía es un corte, con tijeras, en la parte más sensible de una mujer, que requiere sutura, y cuya incomodidad ocurre justamente durante el momento más sensible de su maternidad – dando a luz. La evidencia científica y la OMS dice que las únicas razones que son necesarias para cortar el perineo de una mujer dando a luz es por parto vaginal complicado (parto de nalgas, distocia del hombro, uso de fórceps o vacum) y sufrimiento fetal (la OMS menciona además cicatrices de mutilación de los genitales femeninos o de desgarros de tercer o cuarto nivel mal curados, que no corresponden a la realidad en Chile). La recomendación dice que nunca se corte el perineo para la comodidad del médico o la matrona. Veinte y cinco años después de la Conferencia en Fortaleza, en Chile actualmente, casi el 95 % de las madres dando a luz por primera vez (y un porcentaje importante durante el parto de su segundo hijo) reciben una episiotomía de rutina, o más bien dicho, por hábito.
Veamos otro ejemplo muy sencillo de la evidencia científica y de las recomendaciones de la OMS. Una mujer dando a luz debe estar libre de caminar, tomar líquidos, tener una persona de confianza con ella durante su trabajo de parto y parto, y elegir la posición en que quiere dar a luz (o sea, en cuclillas, sentada, semi-sentada, parada, en una silla, en una cama o donde se sienta más cómoda). La evidencia científica de miles de estudios sobre décadas (además de nuestro sentido común) nos muestra que mientras una mujer dando a luz camine, tome líquidos, y tenga el soporte de una persona de confianza (su marido, su hermana, su madre, o quien ella desee) tendrá menos molestias, menos pérdida de sangre, menos tiempo en trabajo de parto, más fuerza para pujar, y mejor disposición para sostener y amamantar inmediatamente a su bebe, dándole el calor y permitiendo el apego (altamente recomendado) comparada con una mujer atrapada en la cama, sin nada de tomar y rodeada con gente desconocida y separada de su hijo o hija.
Por supuesto, una mujer con anestesia epidural (actualmente recomendado por el MINSAL en Chile como una opción y derecho para todas las mujeres dando a luz) no puede caminar ni tomar líquidos. Tampoco puede sentir su trabajo de parto. Una mujer con epidural no puede caminar al baño para vaciar su vejiga libremente (y una vejiga llena bloquea el descenso natural del bebé por la vagina). Una mujer atrapada en la cama, rodeada de extraños, y sin sensación de trabajo de parto, ajena a lo que le está pasando, dependiente en sus necesidades mínimas, sufrirá más temor y angustia, y así, por influencia de la adrenalina, sentirá más dolor. Más dolor significa más anestesia. Y más anestesia significa más riesgo de sufrimiento fetal (las drogas pasan a través de la placenta). Y con más anestesia también será necesario iniciar o aumentar la dosis de oxitocina, y con ello aumenta la contractibilidad uterina, y con ello el riesgo de distocia y sufrimiento fetal. Y con sufrimiento fetal, tenemos que obligar a la mujer a tener una cesárea. Este círculo vicioso es común y corriente en las salas de parto en todos los hospitales y clínicas en Chile.
Chile tiene el triste honor de ser el país número uno en todo el mundo en el numero de cesáreas, aunque la evidencia y declaración de la OMS nos dicen que el porcentaje no tiene ninguna razón médica de pasar el 15%. En Chile la tasa de cesárea pasa del 40% fácilmente en hospitales públicos, alcanzando niveles promedio de hasta 90% en clínicas privadas. El Ministerio de Salud decidió hace muchos años rembolsar a los hospitales públicos el mismo precio por partos vaginales (cada uno puede durar hasta 12 horas), como por un parto vía cirugía mayor (la cesárea puede demorar alrededor de una hora en total), con la esperanza que los médicos tomaran la iniciativa de promover partos naturales…pero ¿Qué médico va a esperar a una mujer en trabajo de parto por 12 horas cuando puede programar seis o siete cesáreas en el mismo tiempo y ganar más dinero para su hospital o clínica? Una cesárea es una cirugía mayor donde se abre el abdomen, un equipo especializado; se requiere anestesia y anestesiólogo, dos cirujanos, un neonatólogo (recién nacido por cesárea tiene más riesgos que el nacido por parto normal), además de insumos y equipamiento, recuperación post-quirúrgica, disponibilidad de banco de sangre y eventual cuidado intensivo para su recién nacido. Una cesárea, como toda cirugía mayor, tiene el riesgo de muerte para la mujer y su recién nacido. Esto también está ratificado por la evidencia científica.
En un estudio científico recién publicado en la Revista Pan Americana de la Salud y en el British Medical Journal se han estudiado 120 instituciones de ocho países de América Latina seleccionados de manera aleatoria (Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador, México, Nicaragua, Paraguay y Perú). Se evaluaron 97.095 partos del total de 106.546 registrados entre septiembre de 2004 y marzo de 2005 en las instituciones participantes, con una cobertura total de 91%. Los datos se ajustaron por las características institucionales, clínicas, demográficas y obstétricas. Los resultados de este estudio prospectivo multicéntrico confirman que en los casos de presentación cefálica del feto [cabeza abajo], este procedimiento quirúrgico está significativamente asociado con una mayor morbilidad y mortalidad de la madre, el feto y el recién nacido, independientemente del escenario médico y sociocultural en que se realice.
Pero los Gíneco-obstetras en Chile, en la práctica de medicina basada en la defensiva, responden con excusas como las destacadas más abajo. Estos ejemplos de justificaciones para realizar una cirugía mayor, dado por gineco-obstetras de los EE.UU., están explicados por la holandesa Henci Goer en su artículo para matronas estadounidenses.
- Es el derecho de cada mujer elegir una cesárea
Si realmente los Gíneco-obstetras se preocuparan por el derecho de la mujer a elegir, estarían igualmente preocupados por el derecho de la mujer a no tener una cesárea si no la quisieran.
- Las mujeres quieren cesáreas; nosotros solamente accedemos a sus pedidos
Dejando de lado las consideraciones éticas y las obligaciones morales de un médico para ayudar a sus pacientes a tomar buenas decisiones para su propio bienestar, las mujeres no deciden espontáneamente que quieren cirugía abdominal mayor. Alguien tiene que convencerlas que es una buena idea. Este “alguien” podría ser un médico, creando una demanda en el mercado y luego decir que él solamente está respondiendo a las demandas de las mujeres. Los estudios confirman que las mujeres no quieren cesáreas, pero pueden ser manipuladas fácilmente a aceptar la idea por sus médicos.
- El trabajo de parto es tan doloroso que las mujeres tienen el derecho de tener una epidural cuando quieran, aunque al recibir la anestesia epidural en la primera etapa del trabajo de parto aumentan la probabilidad de tener una cesárea.
Y ¿la cesárea es libre de dolor? ¿No existen maneras de manejar el dolor hasta que el trabajo de parto esté más avanzado? ¿Las mujeres insistirían en una epidural si supieran que ésta iba a aumentar la probabilidad de una cesárea? Y si conocieran los riesgos para ella y su hijo? Esta justificación de que “las epidurales son un derecho” se basa en una conferencia de prensa del Colegio Americano de Gíneco-obstetras (ACOG) en 2001, donde declararon “El ACOG apoyamos el uso de los epidurales solicitadas por la cliente”. En la misma conferencia, se lamentaban que las pobres mujeres no deben esperar hasta que tengan 4 o 5 cm. de dilatación para recibir una epidural. La evidencia científica y la declaración de la OMS dicen que una epidural antes de tener 5 cm. de dilatación aumenta la llegada a la sala de cirugía a casi 90%.
Las declaraciones del ACOG han permitido a los Gineco-obstetras en los EE.UU. un acceso fluido a los medios de comunicación: las jornadas de los médicos para dar a conocer a la prensa pública las opiniones “expertas” por citaciones “expertas”. Los periodistas y editores toman lo que los obstétras les dicen como “la autoridad” y no solamente porque son médicos. Los periodistas, editores, y el público en general han sido criados en un medio ambiente en donde la mayoría de las mujeres conocidas han recibido una cesárea – o en un medio donde ellos mismos han nacidos por cesárea. De las hermanas, tías, amigas, profesoras, colegas o amigas de estos periodistas… alguien es conocida que haber tenido una cesárea. Así, se siente normal ( y más aún, necesario y como única opción) para todo el público el manejo medicalizado del parto.
La dominancia total del paradigma obstetra ha silenciado cualquiera diferencia de opinión. Cuando organizaciones o individuos se oponen al manejo medicalizado con un punto de vista distinto, ¿hacia dónde van los periodistas para evaluar los méritos de los críticos? Sí…a los mismos “expertos” gineco-obstetras. En un debate sobre evidencia científica, la persona con el título de “Doctor” va a ganar lejos por sobre lo que dice una mera lectora de la evidencia.
Las buenas noticias y las malas noticias sobre el modelo de atención de parto en Chile vienen del propio Ministerio de Salud y de la formación de médicos y matronas en las Universidades. Las malas noticias son las que promueven “el derecho de cada mujer a tener un parto ‘sin dolor’ con el acceso a la epidural” según el nuevo AUGE (Acceso Universal a Garantías Explícitas), sin mencionar todos los riesgos (probados científicamente) para la mujer ni para su recién nacido. Las otras malas noticias tienen que ver con la formación de médicos y matronas en Chile. Ninguno de estos profesionales de salud ha aprendido, en sus cinco o más años de formación universitaria, como atender a una mujer en forma humanizada, es decir, la mujer, clienta o paciente como la persona eje de la atención. Ninguno. Si una mujer opta por tener su bebé en la manera más humanizado posible, hay muy pocos recursos humanos o físicos que actualmente existen en Chile para poder atender un parto humanizado, centrado en sus necesidades y requerimientos.
Las buenas noticias sobre el parto en Chile vienen del propio Ministerio de Salud y de la formación de médicos y matronas individualmente conseguida. : Dr. René Castro, Gineco-obstetra responsable del Programa de la Mujer del Ministerio de Salud, junto con un grupo voluntario de médicos y matronas a lo largo del país, se han preocupado en promover las recomendaciones de la OMS a sus colegas y al Colegio de las Matronas con normativas a promover los partos humanizados. De hecho, hoy día en Chile, existen hospitales públicos que no solamente promueven partos humanizados sino que también se está observando una tendencia a la disminución en las tasas de cesáreas. Como ejemplos están el hospital de Villarrica y el de Iquique.
Es cierto que estos hospitales tienen más usuarias indígenas, o son los que no cuentan con anestesiólogos las 24 horas, o son los que están ubicados en áreas rurales de Chile, o son los que tienen médicos y matronas que ponen a la mujer y sus deseos sobre todo. Entonces también es cierto que estos hospitales son ejemplos para los demás en Chile, en cuanto a su alto nivel de costo-beneficio, servicio al cliente, y satisfacción del personal que trabajan en el servicio. Los médicos y matronas que trabajan en Punta Arenas, Copiapó, Iquique, Santa Bárbara, o donde sea fuera de Santiago, han aprendido empíricamente y han dedicado sus labores a la humanización del parto, a pesar de su formación medicalizada y a pesar de la presión de sus pares a mantener la medicalización de un evento tan natural.
La humanización del parto es nada más que respeto: respetar a la mujer como fuente de nacimiento de una sociedad, es respetar la naturalidad del parto y del nacimiento, es respetar el nacimiento de una nueva unidad familiar que consiste en la madre, el padre, y el nuevo ser humano y, respetar a la profesional matrona en su rol de apoyar y proteger a la mujer durante su proceso de dar a luz tanto a si misma como al nuevo ser. El parto humanizado es tan respetuoso y fácil, que es difícil justificar las intervenciones médicas, en la dimensión que hoy se están practicando – particularmente cuando toda la evidencia científica nos muestra que entre 85% y 95% de todos los partos, especialmente en una población como la de Chile, son normales y no requieren intervención ninguna. Es decir, un parto humanizado como el opuesto a un parto medicalizado.
Los y las invito al debate de este importante tema, sobretodo a la gestante y su familia, acompañada en su proceso por la matrona y el equipo de Salud, y a visitar nuestra página Web: www.nuestroparto.cl, o escríbanos a la siguiente dirección electrónica: red.humanizacionchile@gmail.com Trabajamos para despertar nuestro inmenso poder de decidir por un nacimiento normal, natural, y humanizado en Chile – para el bien de la mujer, su familia y la sociedad entera.
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http://www.feministastramando.cl








Ina escribió
Zé… Obrigada pelo apoio ainda que tu estejas a kilômetros. Obrigada pelo esforço em manter informações importantes. Obrigada por fazer parte da minha vida. Obrigada por ser o pai de biribim. Eu te admiro, te aceito e te necessito. Beijos. Ina